En una instalación de prevención de incendios, los sistemas de detección son una de las herramientas más importantes, ya que su sensibilidad y rapidez en la detección temprana y activación determinará la puesta en marcha del resto de los protocolos que evitarán que un fuego se desencadene o propague. Por eso, es esencial elegir el sistema óptimo de detección de humo o llama en función de las características del inmueble, nave industrial o de la instalación en la que tiene que instalarse.

De manera general los sistemas de detección de humos y llamas se pueden categorizar en dos tipos:

 

Sistemas de detección convencionales

La diferencia esencial es que en el primer caso el sistema avisa de una alarma en una serie de elementos, sin determinar exactamente cual, mientras que los analógicos informan del elemento exacto y una ubicación concreta. Los sistemas convencionales, más sencillos en su funcionamiento, dividen la instalación por zonas, en las que se instalan los puntos y pulsadores de detección, y se suelen instalar en espacios diáfanos o donde es fácil visualizar el lugar del conato de incendio o el humo.

 

Sistemas de detección analógicos

En el caso de los sistemas analógicos, cada vez más utilizados, la precisión es mucho mayor, ya que gracias a su sistema de división de la instalación mediante lazos cerrados indican el elemento que ha saltado y su ubicación exacta, que se activa en la central de control. Estos sistemas ofrecen amplias opciones de personalización y configuración del sistema de manera que su uso sea eficaz y totalmente adaptado a la instalación, y permiten la programación de la central, renombrar elementos, etc. Los sistemas de detección analógicos son especialmente necesarios en lugares muy compartimentados, con distintas plantas o en instalaciones muy complejas, como sería el caso de hoteles, hospitales o colegios. Si además la empresa o el centro cuenta con la contratación de sistemas de teledetección monitorizada las 24 horas del día, servicios del tipo ACUDA de Grupo Intasal, la prevención de incendios y la monitorización de la instalación queda optimizada.

Por otro lado, los dispositivos de detección de incendios cuentan con distintos sistemas para la identificación del humo o el fuego (detección por barreras de infrarrojos, detectores térmicos, opticotérmicos, por aspiración, etc…). En función de las dimensiones y estructura de la instalación, acceso, tipo de mantenimiento, si hay desniveles, barreras físicas o el tipo de almacenaje aconsejará la elección de un tipo u otro de sistemas.

Por ejemplo, los sistemas de detección por barreras infrarrojas permiten monitorizar amplias superficies con una única instalación que cuenta con transmisor, receptor fotosensible y una unidad de control. Con un solo elemento y dependiendo del fabricante, una única barrera puede cubrir hasta 100 metros de largo y 15 de ancho. Para su instalación deben darse determinadas circunstancias, como que no haya pendientes ni desniveles pronunciadas en el espacio y que no haya obstrucciones de elementos físicos.

Otros sistemas de detección temprana eficaces son los sistemas por aspiración, que se basan en el análisis del aire y toma de muestras por aspiración por un ventilador de manera continuada. Su principal ventaja respecto a otros es la rapidez en la detección, que llega a diferenciar entre humo y polvo en suspensión, lo que también permite que no haya falsas alarmas. Son especialmente útiles en lugares donde es difícil la instalación de otro tipo de sistemas por su accesibilidad o mantenimiento.

 

 

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